Financiamiento Sostenible

Desde hace ya varios años, a raíz de los datos alarmantes sobre el cambio climático y la presión de los distintos grupos de interés, las empresas comenzaron a reorientar sus modelos de negocios hacia un horizonte sustentable. El Acuerdo de París celebrado en 2015 y el surgimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible permitió a empresas y gobiernos establecer metas claras para reducir las emisiones de carbono en la atmósfera, entre otros objetivos.

Independientemente de las buenas intenciones que existan por parte del sector privado y público en cuanto a esta problemática, todas sus acciones requieren de una herramienta fundamental: financiación. Por suerte, año a año la tendencia muestra que el financiamiento sostenible incrementa, ya sea a partir de bonos verdes o de gestoras de inversión que buscan proyectos que cumplan con criterios ASG (Ambiente, Sociedad y Gobernanza).

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El impacto del cambio climático en las Inversiones

¿Existen inversores y empresarios con una actitud altruista que lleven a cabo acciones orientadas a dejar un mundo mejor para las futuras generaciones? Puede ser… Sin embargo, al mismo tiempo existen aquellos que visualizaron una amenaza concreta del cambio climático (y todo lo que lo rodea) hacia sus modelos de negocios, por lo que decidieron hacer algo al respecto. 

A finales de 2018, La agencia Moody ‘s (líder de calificaciones crediticias, investigación y análisis de riesgos) identificó en un informe 11 grandes sectores con una elevada exposición a los riesgos derivados del cambio climático y otros 22 con una exposición moderada.

Los inversores comenzaron a analizar el impacto que tendrían los efectos del cambio climático en sus propios negocios, como el aumento de los desastres naturales y su imprevisibilidad y, consecuentemente, el costo de adaptación que conlleva. De todos modos, este es solo un aspecto que observaron.

Las industrias (principalmente las relacionadas a minería, producción de energía, comercialización del petróleo o el transporte y la automoción) comenzaron a preocuparse por la creciente presión regulatoria en aspectos ambientales (como las emisiones de gases), los cambios en la demanda de los consumidores (especialmente en los millenials y centennials) o los desarrollos de nuevas tecnologías de bajas emisiones (que los dejaba atrás en el mercado). No solo comenzaron a observar sus propios procesos, sino toda la cadena de valor relacionada a sus productos o servicios.

Contexto internacional

A fin de tener una clara comprensión de la tendencia y la situación actual de las inversiones verdes en los distintos países, el MIT (Massachusetts Institute of Technology) ha desarrollado un Índice de Futuro Verde (Green Future Index).

Este es un listado de 76 naciones que mide el grado en que sus economías están girando hacia la energía limpia, la industria, la agricultura y la sociedad a través de la inversión en energías renovables, innovación y política ecológicas. En otras palabras, aquellas economías que se encaminan hacia la carbono neutralidad. Los criterios para armar dicho listado son: Emisiones de gases de efecto invernadero, Transición energética, Sociedad Verde, Innovación limpia y Política climática.

Los resultados revelan que Europa es ampliamente el continente que más hace para mitigar el cambio climático, ya que proporciona 15 de los 20 principales países del índice, siendo Islandia el que ocupa el primer lugar, seguido por Dinamarca y Noruega. Los países no europeos más avanzados en la temática son Costa Rica (7°), Nueva Zelanda (8°), Canadá (14°), Singapur (16°) y Uruguay (20°). 

¿Y Argentina? Mirando a la mayoría desde abajo… Argentina ocupa el puesto 59. Su peor categoría es la de Sociedad Verde, figurando casi último, en el puesto 74. Le sigue la transición energética, en el lejano puesto 63. En materia de política climática también se mantiene en la zona baja de la tabla ocupando el lugar 55. En cuanto a emisiones de carbono por habitante, está en el lugar 32. Y, finalmente, la mejor categoría en la que se  encuentra ubicada es innovación limpia, en el lugar 29.

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Inversiones en respuesta al cambio climático

Al percatarse de la amenaza concreta del cambio climático, el mundo financiero entró en acción. Según las publicaciones de Climate Bonds Initiative, entre 2007 y 2019 los bonos verdes (instrumento financiero cuyos fondos se destinan exclusivamente a financiar o refinanciar, en parte o en su totalidad, proyectos verdes elegibles, ya sean nuevos y/o existentes) han acumulado al menos 682.800 millones de dólares a nivel global. Más de la mitad fue destinado al transporte sustentable, un 25% al desarrollo de energías renovables, y el resto se reparte entre proyectos relacionados al acceso al agua, el uso de la tierra, la gestión de residuos y la construcción sustentable, entre otros.

En cuanto a los grandes gestores de inversión, comenzaron a ver a los proyectos sostenibles con muy buenos ojos. Además de evaluar los típicos riesgos de inversión, las firmas comenzaron a incluir criterios ASG (Ambiente, Sociedad y Gobernanza) en sus carpetas a la hora de elegir en dónde poner su plata. Es el caso de Black Rock, nada más y nada menos que la mayor gestora de fondos a nivel mundial, quien comunicó la inclusión de estos criterios a partir de dos famosas cartas, una orientada a los CEOs de las empresas y otra hacia los clientes. Uno de sus pares, Goldman Sachs,anunció en septiembre de 2020 que enfocará 750 mil millones de dólares en finanzas sostenibles en los próximos 10 años.

¿Otros casos?

La firma de gestión de activos francesa, Amundi, destacó la integración ESG (siglas en inglés de Ambiente, Sociedad y Gobernanza) en todas las clases de activos, la inversión en compañías en proceso de mejora “ESG improvers” y la apuesta por la inversión temática y de impacto social como las principales tendencias en inversión sostenible. En 2018, Amundi lanzó su plan de acción ESG a tres años y ya ha cumplido con la mayoría de los objetivos marcados.

Morningstar, reconocida gestora de inversiones de Estados Unidos, ha creado el “Morningstar Sustainability Rating” para fondos de inversión, que permite a los inversores comprender cómo las empresas de sus carteras gestionan sus riesgos medioambientales, sociales y de gobernanza, o ASG, en relación con sus pares.

Existen también aquellas que se dedican exclusivamente a las inversiones sostenibles como el caso de Mirova,una firma francesa basada en convicciones totalmente dedicada a la inversión sostenible, orientadas a acelerar la transformación de la economía hacia un modelo sostenible.

¿Argentina, cómo venís?

Con la asunción de Joe Biden como presidente de los Estados Unidos se espera que la agenda sustentable vuelva a cobrar impulso en todo el mundo, e incentive las finanzas verdes en el mundo. De hecho, el presidente estadounidense se ha comprometido ante Naciones Unidas a que las emisiones netas de gases de efecto invernadero de su país se reduzcan entre un 50% y un 52% en 2030 respecto a los niveles de 2005. En este sentido, con las condiciones apropiadas, Argentina podría convertirse en una candidata estelar a recibir fondos verdes para proyectos del agro, energías renovables y economía circular.

Cómo se vió en el Índice de Futuro Verde, Argentina se encuentra un tanto retrasada en cuanto a la economía verde, recién dando sus primeros pasos. La emisión de títulos sustentables comenzó en la Argentina en 2017, y hasta fines del año pasado se habían emitido el equivalente a US $610 millones aproximadamente.

Una de las empresas que emprendió este camino fue MercadoLibre, que lanzó sus bonos verdes en enero. Otro caso es la cooperativa vitivinícola Fecovita, que constituyó un fideicomiso financiero con fin social por u$s 3 millones. Jujuy hizo la mayor emisión de un bono verde para la Argentina, con 210 millones de dólares para el parque solar Cauchari. Otro caso es el caso de AES Argentina quien emitió, a inicios del 2020, tres bonos verdes de 48,4 millones de dólares a través del Banco Santander, destinados a la construcción de parques eólicos. También se encuentra el caso de BYMA (Bolsas y Mercados de Argentina), quien a fines de 2019 incorporó un bono verde de Plaza Logística.

Indudablemente el cambio climático ha cambiado la perspectiva de todos los actores de la sociedad. El mundo comenzó a comprender que sus efectos afectarán a todos, desde las comunidades más vulnerables hasta las sociedades más ricas y prósperas. Dentro de lo negativo, podemos rescatar siempre algo positivo. 

En este caso, esta problemática está cambiando la perspectiva de hacer negocios en gran parte del mundo. Ya no solo se busca generar ganancias y bienestar económico, sino que además se busca que exista un impacto positivo en el medio ambiente y la sociedad, conformando lo que se conoce como Triple Impacto.

Para recibir más información acerca de la temática, por favor comunicarse a través de mbianco@carbonneutralplus.com