Moda Sostenible: mucho más que una moda

Durante el proceso en el cual un pedazo de tela se convierte en una prenda de vestir, se comercializa, se utiliza y luego se desecha, se emiten gases de efecto invernadero (GEI) que contribuyen al cambio climático. Esto no resulta ser ninguna novedad ya que todas las actividades emiten GEI a la atmósfera. El problema radica en un exceso de emisiones que sobrepasan los límites de absorción de la tierra, provocando el calentamiento global y sus efectos.

La industria de la moda no está exenta de este inconveniente. De hecho, es uno de los rubros que más impacto tiene en el cambio climático y en la contaminación medioambiental. Sin embargo, gracias al cambio de paradigma, principalmente de las nuevas generaciones, las empresas textiles comienzan a incluir políticas sustentables en sus modelos de negocio

Moda y Huella de Carbono

Un estudio realizado por investigadores de Finlandia, Suecia, Reino Unido, Estados Unidos y Australia para la revista científica Nature Reviews Earth & Environment, evidenció que la industria textil es responsable de nada más y nada menos que el 10% de las emisiones mundiales. Es más, junto a la industria del aluminio, la moda genera la mayor cantidad de gases de efecto invernadero por unidad de material. Como si fuera poco, la investigación revela que  la industria textil produce 92 millones de toneladas de desechos producidos por año y consume 1,5 billones de litros de agua.

Los investigadores responsabilizan, en parte, a la nueva tendencia de la “moda rápida”, un modelo de negocio que ofrece una novedad en forma de productos de bajo costo y calidad, y que aumenta la producción considerablemente. Para ser precisos, se estima que el aumento general de la demanda de producción es del 2% anual.

Moda sostenible

¿De dónde vienen las emisiones en la Industria?

Las emisiones de la industria de la moda provienen principalmente del alto uso de energía y las fuentes energéticas que emplea. Un ejemplo (negativo) de esto es la producción de prendas en China, en donde su fuente de energía principal para esta industria es el carbón, produciendo un 40% más de gases de efecto invernadero que la industria textil en Europa.

El estudio revela que las emisiones de GEI existen durante toda la larga y compleja cadena de suministro que va desde la agricultura y la producción petroquímica (para la producción de fibras) hasta la fabricación, la logística de distribución, la comercialización y el consumo.No obstante, destaca que es durante la extracción inicial de la fibra donde más GEI se emiten, y más aún si esta se trata de una fibra sintética (como el acrílico), ya que estas se originan a partir de combustibles fósiles

La investigación revela que las fibras naturales tienen una huella de carbono más baja que las fibras sintéticas, y además estas secuestran el carbono atmosférico y actúan como un sumidero. Sin embargo, advierten que estas requieren de un mayor uso de energía para el lavado, el secado y el planchado en comparación con los sintéticos, lo que podría hacer que igualen u se acerquen a su huella de carbono.

Otros hallazgos

  • Agua: una tonelada de textil utiliza, en promedio, 200 toneladas de agua.La industria de la moda es responsable del 20% de la contaminación del agua industrial por el tratamiento y el teñido de los textiles
  • Contaminación: la industria utiliza más de 15.000 productos químicos durante el proceso de fabricación, de los cuales muchos son perjudiciales para el ambiente, los trabajadores de las fábricas y los consumidores.
  • Desechos: El 15% de la tela utilizada en la fabricación de prendas se desperdicia en el proceso de producción. Además, el 60% de las 150.000 millones de prendas producidas mundialmente en 2012 fueron desechadas. Solo el 15% de los desechos textiles post consumo se recuperó con fines de reciclaje en el 2015, y menos del 1% de estos volvió a ser materia prima para aplicaciones de la misma o similar calidad.

¿Qué están haciendo las empresas?

Muchas empresas, ya sea por convicción o por la presión de los distintos grupos de interés, han incluido a la sustentabilidad dentro de sus modelos de negocio.

El grupo textil Mango afirma haber conseguido que casi el 80% de sus prendas poseen características sostenibles. La empresa se ha marcado entre sus metas que la totalidad de sus productos tengan características sostenibles en el año 2022. Asimismo, desde Mango alegan haber recuperado 42 toneladas de prendas en 2020 gracias a su proyecto de reciclaje, aumentando en un 23,5% esta cifra comparada con 2019.

H&M no se quiso quedar atrás, y desarrolló un método hidrotérmico para reciclar tejidos y convertirlos en nuevos hilos y materiales textiles sin merma de la calidad. A su vez, invirtió en numerosas firmas especializadas en investigación sobre aspectos de sostenibilidad.

En Argentina se encuentra la empresa B Patagonia, una de las pioneras en la región en desarrollar un negocio textil de triple impacto (social, ambiental y económico). Dentro de las iniciativas medioambientales, Patagonia se comprometió a ser carbono neutral para 2025, 68% de su línea de productos utiliza materiales reciclados, el 100% de la electricidad consumida en su sede en Estados Unidos provino de energías renovables, evitaron 35 toneladas de desechos plásticos al reutilizar redes de pesca en viseras para gorras, entre otras cosas. Por último, hace especial énfasis en el cuidado de las prendas, brindando un servicio de reparación de las mismas y una guía de cuidado y lavado con el fin de extender su vida útil y evitar posibles desechos.

Existen otros emprendimientos en la región, tales como Kruza, la empresa B chilena la cual utiliza desechos de otras empresas (por ejemplo:retazos de cuero de sillones) para producir sus zapatillas, o su compatriota Kraun, la cual utiliza el mismo método al aprovechar las redes de pesca desechadas para producir anteojos de alta calidad.

Ropa sostenible

Tendencias Globales

A pesar de que múltiples empresas del rubro de la moda, ya sean chicas o grandes, están emprendiendo acciones orientadas al triple impacto, algunos estudios muestran que todavía queda mucho recorrido por transitar en términos de transparencia de los datos.

La investigación llevada a cabo por Global Fashion Agenda y McKinsey (que se desprende el movimiento Fashion Revolution) en donde se encuestaron a las principales 250 marcas de moda, dio a conocer algunas cifras sobre las tendencias de las empresas de la moda y su conexión con la sustentabilidad:

  • El 62% de las marcas consultadas divulgan anualmente la huella de carbono de sus operaciones (las pertinentes a sus oficinas centrales y tiendas minoristas, no las pertenecientes a la cadena de valor)
  • Solo el 17% de las empresas encuestadas da a conocer la huella de carbono en lo que respecta a su materia prima.
  • El 30% de las organizaciones publica compromisos hacia la descarbonización
  • El 26% de las marcas trazan sus objetivos basados en evidencia científica

Dentro de los datos preocupantes que arroja el estudio, desde no hacer énfasis en el punto de la cadena de valor en donde más GEI se emite (la materia prima) hasta el escaso compromiso hacia la descarbonización, el punto que resulta más alarmante es aquel relacionado a el establecimiento de metas sin base científica.

El hecho de que tantas empresas establezcan objetivos por fuera de la evidencia científica pone trabas en el camino al momento de llegar al objetivo común establecido en el Acuerdo de París de mantener el aumento de la T° global hasta los 1,5°C. También surge la clara pregunta ¿En qué se basan si no es en la ciencia? ¿Qué puntos de referencia toman?

En cuanto a uno de los puntos centrales para la reducción de la huella de carbono de la industria, el uso de energías renovables, el estudio tampoco arroja resultados muy alentadores:

  • Menos de la mitad reconoce que utiliza energías renovables para satisfacer el consumo eléctrico de sus instalaciones (44%)
  • Pero siempre hay lugar para un dato peor… Tan solo el 7% alegó usar energías renovables durante todo el proceso de producción.

Otros datos relevantes del estudio arrojaron lo siguiente:

  • Solo el 10% de las empresas publica compromisos para alcanzar la deforestación cero
  • El 9% de las marcas expone que realiza prácticas de agricultura regenerativa de una o más de sus materias primas

Independientemente de que algunos datos no sean del todo optimistas, los grupos de interés (desde inversionistas, gobiernos, sociedad, clientes, entre otros) impulsados por las nuevas generaciones, presionan cada vez para que estos cambios se aceleren. Es más, el hecho de que se realicen estudios vinculando a las industrias con la sustentabilidad evidencia la relevancia que está ocupando esta perspectiva en la mente de los pequeños, medianos y grandes empresarios. Seguramente, aquellos que puedan satisfacer las necesidades y exigencias de las futuras generaciones serán las que perduren en el tiempo.

Si querés obtener más información de las distintas formas de operar con energía renovable, comunicate a través de mbianco@carbonneutralplus.com