La COP 26 como un evento clave para las decisiones climáticas

El próximo 31 de octubre se dará inicio la 26° Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26). Este año, será organizada por el Reino Unido en colaboración con Italia y se llevará a cabo en la ciudad de Glasgow (Escocia). Dado el contexto mundial de COVID-19, este evento estaba planificado para realizarse inicialmente durante el 2020, pero debió postergarse para el 2021.

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¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA COP26?

La conferencia se presenta como un punto de inflexión clave para encaminar los esfuerzos de las naciones adheridas a la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático (CMNUCC) y en consecuencia con lo establecido en el Acuerdo de París. Desde que la CMNUCC entró en vigor en 1994, los países parte (197 naciones) se reúnen anualmente para abordar la acción climática y tomar decisiones de índole global.

Cada año, este evento llega como el final de una serie de eventos importantes en el camino hacia encontrar acuerdos para presentar ante la presidencia de la COP26 en Glasgow, que puedan alinearse al cumplimiento de la meta más importante: limitar el calentamiento global a 1.5°C.

Estos eventos van desde la Cumbre sobre la Ambición Climática llevada a cabo en diciembre del 2020, hasta la última Cumbre de Líderes del G20 a realizarse tan solo días antes del inicio de la COP26: 30-31 de octubre.

Precedente científico

Con la reciente publicación del Sexto Informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) con respecto a la evidencia científica de las consecuencias del cambio climático sobre el planeta, la cita en Glasgow llega con un llamado contundente hacia la priorización urgente de las estrategias. En un contexto en el que la pandemia del COVID-19 se presenta como factor excepcional en la historia de todas las COP, se suma además un escenario envuelto en una serie amplia de eventos climáticos extremos reportados en distintas regiones y en todos los continentes.

¿QUÉ SE ESPERA QUE SUCEDA EN GLASGOW?

Mientras los países avanzan en sus contribuciones nacionalmente determinadas (NDCs, por sus siglas en inglés) para aumentar paulatinamente los esfuerzos climáticos, la brecha de emisiones sólo se ha disminuido en menos del 15%. La brecha de emisiones corresponde a la diferencia entre las reducciones de gases de efecto invernadero (GEI) establecidas y presentadas por los países y las reducciones necesarias para poder mantener el límite del calentamiento global en 1.5°C.

Todavía queda mucho compromiso por tomar por parte de los países, por lo que para lograr esto se espera que se aborden temáticas clave para poder disminuir en lo posible esa brecha.

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Según un análisis del Climate Action Tracker, algunos de los puntos neurálgicos son:

  • Mayor ambición en las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs): las NDCs entregadas y actualizadas en su segunda versión están evaluadas como no suficientes para el cumplimiento de las metas propuestas, por lo que deben reconsiderarlas y superarlas. Aquellos países que no las han entregado aún, deben considerar al menos revisarlas para mantener una ambición alineada y al menos suficiente y entregarlas tan pronto sea posible.
  • Urgencia de presentación de NDCs faltantes: más de 100 países aún no han enviado sus NDCs actualizadas, correspondiente a más de la mitad del porcentaje de emisiones globales.
  • Aumento de la financiación climática por parte de los países desarrollados: como un punto clave para el cumplimiento de los objetivos, el acceso al financiamiento climático representa un factor condicional para la mayoría de los países en desarrollo. Es imperativo que se puedan mejorar y aumentar los canales con el fin de acercarse a lo proyectado.
  • Más y mejores políticas climáticas a nivel nacional: hay un fuerte llamado para que se endurezcan las políticas actuales y se agreguen otras que permitan generar marcos normativas enfocados a un desarrollo bajo en emisiones y de mitigación y adaptación al cambio climático.
  • Enfoque y atención a cinco áreas prioritarias: las temáticas claves que se encuentran en el foco de las negociaciones son la naturaleza, el transporte de emisiones netas, la transición energética, las finanzas y la adaptación a pérdidas y daños.
  • Acuerdos en puntos técnicos: se espera que uno de los puntos más complejos en las negociaciones se dé en términos de lograr establecer reglas relacionadas a la comercialización del carbono (según el artículo No. 6) y a los reportes de avances y transparencia de los resultados, así como establecer un calendario común de las reducciones de emisiones.

El balance al día de hoy indica que los esfuerzos de los países aún no están alcanzando a para cumplir los objetivos establecidos en el Acuerdo de París y hacia la carbono neutralidad para el año 2050. La región latinoamericana no está fuera de este esquema, representando tan solo un 5% de las emisiones mundiales aún debe enfatizar en sus ambiciones para cumplir con la parte de las reducciones que le corresponden. Para ello, establecen como condición el acceso al financiamiento para poder aumentar y afianzar las estrategias de cara a la reducción de emisiones.

LATINOAMÉRICA HACIA GLASGOW

El pasado miércoles 8 de septiembre, se desarrolló de forma virtual, la Cumbre Latinoamericana de Cambio Climático, cuya sede estaba dirigida por Argentina.

Nos convoca la urgencia de la ambición climática y la necesidad de pensar mecanismos innovadores para reconstruirnos mejor”, expuso en su presentación el presidente Alberto Fernández durante el diálogo de alto nivel sobre acción climática en las Américas.

Fueron 21 países de la región quienes participaron en esta cita, convocada en conjunto por Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Panamá y República Dominicana. Los expertos y representantes de los países latinoamericanos expresaron sus compromisos, desafíos y criterios sobre las decisiones y acciones climáticas de cada nación, así como el enfoque de unidad regional. Esta Cumbre marca una diferencia en la coordinación política enfocada en la alineación regional hacia la preparación previa de la COP26. La necesidad del financiamiento por parte de organismos de crédito y mayor acceso a herramientas financieras climáticas marcaron el discurso de la mayoría de los representantes.

 

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A pesar de que la región debe mejorar sus estrategias y aumentar la ambición de las acciones climáticas, cada COP ha marcado un empuje importante para que los países vuelvan a retomar y priorizar en su agenda la necesidad de lograr el cumplimiento de las contribuciones nacionalmente determinadas. Para ello, todos los sectores productivos deberán ser parte.

La realidad es que, a pesar de que al día de hoy aún son pocos los países que han establecido regulaciones, es perceptible una implementación de mercados de regulación de las emisiones de GEI a futuro.

 

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